20 de marzo de 2026

Selbstrettung

 



Siempre me sentía diferente. Nunca entendía mi nivel de empatía,
pero éste crecía con el paso de los años. Nunca entendía la capacidad que tenía
para que me importen las cosas tanto (y los sentimientos que conllevan cuando sientes
de una manera tan extrema). ¿Quizás soy PAS? Una persona altamente sensible; o
quizás he sido tan imaginativa en mi vida porque nunca me ha gustado este mundo y de la forma
en que lo hemos tratado y cuidado. Siempre me he preguntado el por qué de las cosas;
por qué tienen que ser de una manera y no de otra; por qué abunda la maldad ante la bondad...

Y yo tratando de destruir esa barrera tan llena de odio hacia las personas. 

Yo, que no sé por qué soy así ni yo misma, he tratado de entenderme en profundidad;
en cada detalle de mi piel, en cada pensamiento... 

He tratado de entender por qué nunca he hecho muchas cosas bien,
y por qué realmente siempre las personas me ven o me han visto como una amenaza, o tal vez
les he sido objeto de burla. Con el paso del tiempo, me he dado cuenta de todo esto...


He tenido el peso de ser demasiado correcta constantemente; y a veces reconozco,
que he sido demasiado buena. Pero demasiado buena ¿para quién? ¿Quién lo ha valorado? 
¿A quién le ha importado? ... 

Al final cuando más das, peor te trata y te responde el mundo. Está comprobado.

¿Hasta qué punto una persona puede ser tan buena, tan buena,
en el que sólo se aprovechen de eso?

¿En qué momento esa cualidad se vuelve un defecto? 

Siempre he querido agradar a todo el mundo por encajar en el círculo de los demás;
por querer ser sociable y aceptar lo que para el mundo está bien...

En mi niñez he sido muy reservada, siempre he tenido mis dos amigas y con eso era feliz;
pero es verdad que era muy creativa, siempre soñando... siempre imaginándome una vida bonita.

La verdad es que mis padres siempre me dieron todo el amor del mundo; nunca hubo odio;
me crié en un ambiente sano y se respiraba amor. Quizás por eso siempre he sido feliz,
pero muy vulnerable al mundo.

En el colegio, he sido también muy buena, reconozco que a medida que pasaba el tiempo,
la cosa se complicaba. Cuando me iba haciendo mayor, sentía que no encajaba con lo que veía.

Hubo una época en la que no me gustaba estudiar, siempre he ido más allá y no era capaz
de entender cómo el mundo se mata por un trabajo mísero y sobrevivir.

Pero al final, siempre he querido entenderme y reflexionar sobre mi misma, nada más
que con el fin de conocerme bien. Creo que es una misión muy peligrosa.

Siempre he valorado más a los demás que a mi misma, con miedo a ser rechazada.
Siempre he dado más, de lo que me han dado. Y aún así me sentía feliz,
porque veía a los demás felices. Y yo así lo era.

Pues este sentimiento me ha acompañado durante mi vida. Cada día más.

Cada día que me acuesto, me acuesto pensando en qué será de mi mañana,
pero no pensando en mi; sino porque dejo mis planes, para complacer los de otros.

Y eso al final, me está minando en mi juventud.

Privarme de hacer lo que yo quiera, privarme de mi libertad,
para complacer a otros...

Ayudar a los demás siempre, 
renunciar a mis sueños,
trabajar de cosas que realmente no me llenan por necesidad...

renunciar a mi.

No sé en qué momento lo permití por mi empatía,
pero me está matando físicamente, y mentalmente...

No sé hasta qué punto es sano mirar por los demás de esta manera.

¿En qué momento terminó mi libertad?

El insomnio me recome muchas veces, no duermo bien 
cuando pienso demasiado...

¿Qué está pasando en mi? 
¿Por qué nunca he pensado en mi misma?

A mi madre le dolería saber esto...

Siento pena y agonía profunda.

Yo, supongo que dejé de ser yo misma...